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Sotileza y La ciudad fronteriza - Lee Chilik


07 March 2016 | By SISU Español | SISU

INTRODUCCIÓN

La literatura costumbrista siempre ha constituido una parte relevante en el canon literario de cada pueblo del mundo. Las creaciones del género plasman de maneara bucólica mientras realista las escenas folklóricas que extraen los autores de sus respectivas evocaciones sobre su tierra – raíz. De ahí que los estudios literarios relacionados nos proporcionarán recursos invalorables para profundizar nuestra investigación sobre la composición y el desarrollo ideológicos de una nación.

I.       SOTILEZA Y LA CIUDAD FRONTERIZA

En España, José María de Pereda encabeza la escuela regionalista, considerado no sólo como un maestro sobresaliente que con Sotileza y Peñas Arriba ha forjado un modelo ejemplar del género, sino que también ejercen gran influencia en la literatura española del Siglo XIX. Para este escritor nativo del Norte del país, Santander ha sido el trasfondo, el hinterland para construir su mundo literario.

En China, Shen Congwen es indiscutiblemente el mayor representante de la literatura regionalista que se denomina como “literatura del suelo nativo” (xiangtu wenxue)[1]. Al igual que Mo Yan, primer ganador chino del Premio Nobel de literatura, quien desarrolla la mayoría de sus prominentes escrituras en base del distrito Gaomi de la Provincia Shandong, Shen Congwen también saca sus inagotables inspiraciones de su pueblo natal – Xiangxi (el oeste de Hunan). Nacido en una familia de tradición militar, pasó su adolescencia sobre la cabalgadura. La experiencia como soldado le permitió calar en la más cruda realidad humana. Posteriormente dejó la carrera combatiente y se convirtió en un reformista literario que creía en el valor renovador de la educación y la democracia. Siempre exalta con su pincel la vida rural tan “elegante, saludable, natural y en armonía con la humanidad”[2]. Con sus magistrales obras literarias, el autor chino ha poetizado y popularizado la imagen de Xiangxi tanto para los lectores chinos como para los extranjeros.

Sotileza y La ciudad fronteriza son las repectivas obras culminantes de los dos escritores regionalistas. Observamos que existen muchas semejanzas en estas dos creaciones costumbristas. Por un lado, las dos novelas coinciden en elegir un pueblo apartado y marginalizado como su escenario principal de narración. Santander y Chadong constituyen no sólo el escenario para el desarrollo de narración de las dos obras, sino también el semillero para la caracterización de los personajes. Por otro lado, en cuanto al contenido, ambas desarrollan la trama en torno al idilio de una protagonista tanto idealizada frente a los sentimientos amorosos de varios pretendientes. En el caso de Sotileza, son Silda y los tres dispares chicos: Andrés (rico y perteneciente de una familia burguesa), Muergo (feo y rudo mareante) y Cleto (honesto y valiente hijo de los enemigos de Silda). En La ciudad fronteriza, son Esmeralda (cuicui) y los dos hijos del jefe del puerto: Tiaobao y Nuosong. Mediante las historias idílicas de amor bosquejadas por Pereda y Shen, la cultura tradicional puede entrar en contacto con la modernidad y subir al palacio literario de la nación.

II.  La conciencia de tragedia de los dos pueblos

Desenvolviendo todas estas similitudes literarias, hallamos una interconexión más profunda y latente – la conciencia trágica de los dos pueblos. Bien sabemos que los conocimientos sobre la tragedia son bastante distintos entre China y el Occidente. Básicamente dicho, la filosofía occidental percibe la tragedia como una oposición entre el sujeto y el objeto, mientras que los pensadores chinos sostienen la teoría de que el hombre forma una parte integral de la naturaleza y que los sufrimientos trágicos se envuelven en ese trasfondo natural.

En el Occidente, la definición de la tragedia se remonta a la obra Poética de Aristóteles, en que el filósofo divide el mundo en dos partes: el que debe ser y el otro que imita a ser. La tragedia no necesariamente relata los acontecimientos ocurridos, sino los que podrían acaecer bajo determinadas circunstancias. Hegel introduce la dialéctica de conflicto en su concepción de la tragedia sosteniendo que esta última está arraigada en la oposición entre las obligaciones sociales y la realidad de la fuerza moral. De ahí que la tradición occidental enfatiza que la tragedia tiene como mayor reflejo la resistencia contra la catástrofe y la peripecia. Por medio de una serie de intensos choques y experiencias catastróficas del héroe, los espectadores o lectores recibirán un fuerte impacto mental e incluso pánico moral, y de esta manera liberando y purificando su propio espíritu.

En Sotileza, esta lucha se refleja en casi todos los personajes principales: Silda, la heroína santanderina, nació sumergida en miserias como la orfandad y los maltratamientos de su primera familia de adopción. A pesar de todo, siempre guardaba su limpieza física y espiritual. Tal cualidad residía en ella de manera intrínseca y permanecía sin ser manchada ni en las más duras circunstancias, viviendo con la familia de Mocejón por ejemplo. A veces incluso tuvo que volcarse en las encarnizadas peleas para defender su pulcritud intachable. Andrés, pretendiente perfecto en la competencia amorosa, por adinerado y bondadoso que fuese, fue víctima de unas fuertes contradicciones en su propia personalidad y tenía que luchar y vacilar entre el ímpetu bestiario y la razón. Tras varias manifestaciones de frivolidad ante la frialdad de Silda y la indeseada pelea con sus padres, dejó su casa para salir de pesca al mar fuera donde le acaeció una horrible galerna. Los choques de amor y la complejidad interpersonal se nos empequeñece en el marco de referencia de la Naturaleza para concretarse en la simbolización más antigua de la tragedia: el hombre y el mar. Por fin, las encarnadas luchas contra el mar le refrescaron totalmente el espíritu y su vida se normalizó. De aquí podemos vislumbrar el compartimentalismo en el pensamiento occidental que segmenta la conciencia hacia el mundo creando un dualismo ideológico que se manifiesta en el conflicto entre el sujeto y el objeto. En su tradición, observa el cosmos y la naturaleza como una existencia absolutamente opuesta al hombre, y la tragicidad se refleja en la depresión y angustia humana ante la formidable oposición así como en los finales luctuosos de los encarnizados mientras inevitables conflictos entre las dos partes. Así se cumple le exteriorización de la tragedia espiritual de los seres humanos y se embellece la vitalidad y la creatividad del hombre.

En China, el pueblo tiene su propia interpretación de la tragedia, que se origina de los pensamientos filosóficos de Confucianismo y Taoísmo. En la doctrina de Confucio, la medianía (zhongyong) se considera como la esencia y regla suprema en nuestros tratamientos con el mundo. En cuanto a la concepción de la tragedia, propone la modélica postura “algre sin ser licencioso, y triste sin amargura”[3](Le er bu yin, ai er bu shang), lo cual implica que por mucho que se entristezca, no debería hacerse mucho daño. En base de esto, se desarrolla su creencia de neutralización como la regla de oro en cuanto a las peripecias trágicas. El Taoísmo también tiene mucha influencia en la formación la conciencia china de tragedia, ya que es considerado como la religión nativa y original del Pueblo. Lao-Tsé, gran filósofo y fundador de la doctrina, tenía un pensamiento vital envuelto en un profundo sentimiento trágico. “Lo que hace que yo experimente una gran desgracia es que tengo un cuerpo.”[4](Wu suo yi you da huan zhe, wei wu you shen) Esta percepción de tragedia era tan profunda y vívida que no nos extrañaría mucho si llegaría a construir una conciencia trágica tan sistemática y exteriorizada como el caso occidental. No obstante, en su contra, la cultura taoísta siempre exalta la armonía como su suprema meta. La esencia de su doctrina consiste en la filosofía ecológica que adora la naturaleza y respeta sus leyes. Sostiene que debemos cuidar, comprender y respetar la naturaleza en base de igualdad como principio. Lao-Tsé enfatiza la importancia de obedecer las leyes naturales sin forzar el desarrollo normal de las existencias. “El hombre imita a la tierra. La tierra imita al cielo. El cielo imita al Tao. El Tao no tiene más modelo que él mismo.”[5](Ren fa di, di fa tian, tian fa dao, dao fa zi ran) Todo ser tiene su regularidad interna, tiene su Tao. De Tao nace el mundo en que cada cual crece según su naturaleza sin que le forzase ninguna voluntad ajena. Así se asegura la armonía de la naturaleza. Esta armonía ha conducido a la conciliación entre los seres humanos y los conflictos externos, y ha afectado la percepción de tragedia de los chinos, los cuales adoptan una actitud moderada y conforme en las reflexiones de sus propios sufrimientos.

En la ciudad fronteriza, Shen Congwen adopta un tono bucólico en la extensión de la historia. Casi todos los aceleramientos narrativos nos vienen acompañado de pintorescas descripciones de paisaje. Aunque la sombra de muerte y tragedia siempre repercuten en los acontecimientos, el ritmo permanece leve y lento sin provocar cacofónicos choques emocionales y el argumento se desarrolla moderadamente, fluido como agua, nítido como cielo, conforme a la filosofía de Confucianismo-Taoísmo. La contemplación del cíclico mítico humano, como la repetición de la muerte y la soledad, se presenta de manera tan inevitable mientras natural como consecuencia de una serie de incidentes menudos. Esmeralda (Cuicui), protagonista de la novela, es la personaje más penetrada en el corazón de los lectores de las obras de Shen. El nombre Esmeralda (Cuicui) implica la inocencia, ingenuidad y belleza original de la chica. A pesar de la melancolía con que empezó la trama, ella era del todo una hija de la naturaleza: el sol y el viento le dio la piel morena; las montañas azuladas y los ríos esmeraldinos le tiñeron los ojos de una claridad y esplendor como cristal. su personalidad era nada rebelde, sino dócil e intacta que no conocía la crueldad, ni la preocupación, ni el enojo. Todas estas virtudes le venían de modo connatural. “El Tao no tiene más modelo que él mismo”(Dao fa zi ran)[6], los seres sobre la tierra se forman según el Tao, las leyes de la naturaleza. No podemos desarrollar sino según las regulaciones internas. La chica era tal símbolo de la uniformidad entre el hombre y la naturaleza. En ella presenciamos la conciencia china de la tragedia se refleja de manera interiorizada. La tragicidad no consiste en los estupendos choques conflictivos, sino en las más sutiles y leves expresiones verbales o de acciones.

CONCLUSIÓN

Podemos decir que José María de Pereda y Shen Congwen fueron los dos autores que más polémicos habían provocado en el campo crítico de su época. Algunos críticos querían estimar a Pereda como el mejor novelista español después de Cervantes, mientras que los otros lo categoriza como un literato fallado. Shen también experimentó sucesivo altibajos en su carrera con más de cuarenta años de disminución y olvido como escritor. Falleció en 1988, año en que fue nombrado candidato al Premio Novel de literatura.

Siendo dos obras representantes de la literatura regionalista, La ciudad fronteriza y Sotileza presentan artísticamente las costumbres y culturas de sendos pueblos. Por medio de este estudio comparativo de la estética trágica en las dos obras, hacemos un paso preliminar en el análisis de la conciencia trágica de los dos pueblos milenarios y establecemos un puente para las futuras indagaciones sobre las obras regionalistas de las dos naciones, ofreciendo una nueva perspectiva.

BIBLIOGRAFÍA

Aristóteles. Poética de Aristóteles. Madrid: Gredos, 1974.

Confucio, Analectas. 1ª ed. Simon Leys (ed. lit.); Madrid: Edaf, 2011.

De Pereda, José María. Sotileza. Germán Gullón (ed. lit.); Madrid: Espasa-Calpe, 1991.

Lao-Tsé. Tao-Te-Ching. Susana Cano Méndez (traducción); Madrid: Ediciones y Distribuciones Alba, 1987.

Shen, Congwen. La ciudad fronteriza. Maialen Marín Lacarta (biografía, traducción y notas); Barcelona: Edicions Bellaterra, 2013.

何塞·德玛利亚·佩雷达:《渔女情》,唐民权译,人民文学出版社,北京,1994

沈从文:《边城》,江苏人民出版社,南京,2014


[1] McDougall, B.S. Shen Congwen en la literatura contemporánea china. En: La ciudad fronteriza. Edicions Bellaterra, 2013, p. 39.

[2] McDougall, B.S. Shen Congwen en la literatura contemporánea china. En: La ciudad fronteriza. Edicions Bellaterra, 2013, p. 40.

[3] Confucio, Analectas. 1ª ed. Simon Leys (ed. lit.); Madrid: Edaf, 2011, p. 22-23.

[4] Lao-Tsé. Tao-Te-Ching. Susana Cano Méndez (traducción). Madrid: Ediciones y Distribuciones Alba, 1987, p. 39.

[5] Lao-Tsé. Tao-Te-Ching. Susana Cano Méndez (traducción). Madrid: Ediciones y Distribuciones Alba, 1987, p. 51.

[6] Lao-Tsé. Tao-Te-Ching. Susana Cano Méndez (traducción). Madrid: Ediciones y Distribuciones Alba, 1987, p. 51.

 

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